viernes, 9 de octubre de 2015

Svetlana Alexiévich, Premio Nobel de Literatura 2015

La escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich, nacida en 1948 en Ivano-Frankivsk (Ucrania), ha obtenido el Premio Nobel de Literatura 2015 por «sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo», según reza el dictamen de la Academia Sueca.

Svetlana Alexiévich
Alexiévich es escritora y periodista, y su obra constituye el retrato de algunos de los dramas más cruentos vividos por la Unión Soviética, desde la Gran Guerra Patria (nombre que se da en Rusia a la guerra contra la Alemania nazi) hasta la actualidad, pasando por el desastre de Chernóbil y la guerra ruso-afgana. Lo que caracteriza ese retrato es, por decirlo así, su encuadre: a Alexiévich no le interesan las grandes construcciones de la historia, sino los testimonios personales de sus protagonistas anónimos, la «intrahistoria» soviética, para decirlo con un término de Unamuno.

Nació en Ucrania, pero creció y se formó en Bielorrusia, donde estudió periodismo en la Universidad de Minsk. Después de graduarse trabajó en diversos medios de comunicación y revistas literarias del país, escribiendo reportajes, ensayos y cuentos. Su gran maestro fue el escritor Alés Adamóvich, quien la orientó hacia la literatura y hacia un nuevo género de escritura, definido por él como «novela colectiva», «novela-oratorio» o «novela-evidencia», entre otras expresiones.

Desde el inicio de su trayectoria, Svetlana Alexiévich buscó un método literario que le permitiera capturar la realidad de una forma inédita. El encuentro con Adamóvich fue crucial, ya que la incentivó a ensayar un tipo de literatura que, según palabras de la propia autora, la convertía al mismo tiempo en novelista, reportera, socióloga, psicóloga y predicadora. Mediante la técnica del collage, Alexiévich yuxtapone testimonios individuales con el objetivo de acercarse a la sustancia, individual y colectiva a un tiempo, de determinados hechos históricos. Este estilo lo usó por primera vez en su libro La guerra no tiene rostro de mujer (1983), un conjunto de entrevistas que trata el tema de las mujeres rusas que participaron en la Segunda Guerra Mundial.

Esta obra tuvo que esperar dos años antes de ser publicada debido a su crudeza y a la crítica del heroísmo soviético, y solo pudo ver la luz gracias a la apertura del régimen soviético que inició la Perestroika. El estreno, en 1985, de la versión teatral de esta obra en el teatro de la Taganka de Moscú marcó un hito en la apertura iniciada por Mijaíl Gorbachov.

Su siguiente libro, Los chicos de cinc (1989), enfrenta la experiencia de la guerra en Afganistán. Para escribirlo recorrió el país entrevistando a madres de soldados que murieron en la contienda. En 1993 publica Cautivados por la muerte, que intenta hacer visible un asunto poco conocido entre nosotros: los intentos de suicidio de aquellos que no pudieron soportar el fin de la utopía socialista. Por su parte, Voces de Chernóbil (1997) da testimonio del trauma que supuso la mayor catástrofe nuclear de la historia, ocurrida en 1986 en la central nuclear de Chernóbil. 

Svetlana Alexiévich
Alexiévich dio por cerrado el ciclo sobre el homo sovieticus en 2013 con Tiempo de segunda mano, título con el que la Premio Nobel hace referencia al hecho de que los soviéticos no estaban preparados ni para la Revolución Bolchevique ni para la Perestroika, y tampoco para la pesada carga de libertad que trajo consigo la caída del sistema comunista. Alexiévich se convierte así en una cronista novedosa de las fuertes contradicciones y seísmos que atraviesan y desgarran la historia de la Unión Soviética a lo largo del siglo XX.

En La muerte no tiene rostro de mujer, una obra constituida por fragmentos de entrevistas realizadas entre 1978 y 1985 a mujeres soviéticas que estuvieron en el frente durante la Segunda Guerra Mundial, Svetlana Alexiévich dice:
«Para mí los sentimientos son la realidad. ¿Y la historia? La historia está en la calle... En la multitud... Creo que en cada uno de nosotros reside un fragmento de la historia. En uno media página, en otro un par. Juntos escribimos el gran libro del tiempo. Cada cual se desahoga contando su verdad. Lo único que hace falta es escuchar todo eso, hay que zambullirse en todo eso, convertirse en eso. Sin dejar de ser uno mismo. Sin desaparecer.» [traducción de Maila Lema.]
De momento no existen traducciones al español de obras de Alexiévich, salvo excepciones (Voces de Chernóbil, traducida por Ricardo San Vicente), pero a buen seguro que pronto las veremos en las mesas de novedades de las librerías españolas. Para hacer boca, en el siguiente enlace pueden encontrarse los distintos recursos que el programa France Culture le ha dedicado a la escritora bielorrusa: http://www.franceculture.fr/2015-10-08-le-prix-nobel-de-litterature-2015-est-attribue-a-svetlana-alexievitch

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